Valencia quiere ponerle el lazo definitivo a su entrada en la Fórmula 1 y para hacerlo a lo grande sin pisarse los dedos quiere hacer partícipe al campeón. De ahí que el deseo de los responsables del futuro trazado del circuito urbano es implicar a Fernando Alonso, hasta el punto de que se espera que en breve -se habla de un plazo de dos semanas- el piloto asturiano visite la ciudad para, sobre el mismo escenario y en primera persona, pueda aportar su voz y su punto de vista. El tirón que supondría ganarse como adepto al asturiano es de un importante calado, máxime si se tiene en cuenta que su opinión puede arrastrar e influir en muchos de los que componen el circo de la Fórmula 1.
Las conversaciones con Alonso al respecto ya se han producido y el piloto ha dado el visto bueno a la iniciativa. De hecho, fuentes cercanas al proyecto reconocen que el mismo jueves, día en que se escenificó el acuerdo -que no la firma- entre Ecclestone y los políticos valencianos, se produjo por la tarde un contacto telefónico con el propio Fernando Alonso para avanzar un poco más en esta cuestión que se pretende llevar con el máximo sigilo. Después del GP de España de mañana en Montmeló, la visita a Valencia podría celebrarse antes de la disputa el 27 de este mismo mes del GP de Montecarlo, sobre todo teniendo en cuenta que el siguiente en el calendario es el GP de Canadá (10 de junio).
A Alonso, según aseguran los gestores valencianos, le fascina la idea de correr en un circuito urbano como éste. Además, tampoco hay que olvidar la vinculación que mantiene el actual piloto de McLaren con Valencia, donde estuvo el pasado mes de enero con motivo de la presentación que hizo su escudería (McLaren) de cara a esta nueva temporada. De hecho, aquí recibió de la mano de Adrián Campos en 1998 el espaldarazo casi definitivo cuando fue fichado para sustituir a Marc Gené en la Fórmula Nissan.
Hay que tener en cuenta que el elegido para diseñar por dónde discurrirá la Fórmula 1 en Valencia es Hermann Tilke, arquitecto alemán que actualmente está considerado el número uno en esta faceta. Pero una cosa es adecuar las necesidades del recorrido a las exigencias de la Federación Internacional y otra bien diferente contar con el asesoramiento y el respaldo del gran favorito para hacerse con el título de conductores. Alonso está metido de lleno este fin de semana en la disputa del GP de España que se celebra en un remodelado Montmeló.
El piloto asturiano hablaba con cierta prudencia sobre los nuevos circuitos urbanos que se pondrán en marcha el año que viene dejando claro que lo primordial, en definitiva, es garantizar la seguridad de los participantes: "En las reuniones de los viernes de la Asociación de Pilotos de Gran Premio hablaremos sobre ellos, pero nosotros tampoco tenemos palabra en este asunto. Vamos a donde nos llevan, somos profesionales que nos llevan de un lado al otro. Tanto si al final se hace un Gran Premio en Valencia, que no es seguro al cien por cien, como en Singapur, que tampoco sé si es seguro al cien por cien, tendrán que ser con las medidas de seguridad oportunas".
En este sentido, desde el seno de la organización se tiene muy claro que el de la seguridad va a ser un aspecto que se tiene que cuidar al máximo, aunque el dictamen final será el de la FIA. No son pocos los requisitos que se deben cumplir. El informe de los inspectores que revisen el trazado de Valencia permite otorgar una licencia con validez de tres años y la FIA se reserva el derecho a recomendar modificaciones.
Superar los 340 km/h
La Federación exige que la longitud máxima de las rectas sea de 2 km y que el recorrido total no supere los 7 km. El de Valencia, sobre 5 km no será desde luego de los más cortos, ya que está por encima de Montmeló (4,6), Montecarlo (3,3), Montreal (4,3), Indianápolis (4,1), Magny-Cours (4,4), Hungaroring (4,3) e Interlagos (4,3). En los primeros cálculos que se barajan se fija que los monoplazas podrían superar como velocidad punta los 340 km/h, por encima de cómo se rueda actualmente en Montmeló.
Allí, precisamente, se ha encajado como se ha podido el anuncio del salto de Valencia a la Fórmula 1 con el GP de Europa a partir de 2008 y durante los siguientes seis años. A los responsables de Montmeló no parece haberles sentado excesivamente bien observar el nacimiento de un serio competidor a apenas tres horas de viaje. Hasta cierto punto es lógico porque, en definitiva, Ecclestone ha sido generosísimo en sus halagos hacia Valencia y hacia el nuevo proyecto. Eso conlleva sus riesgos.
El pacto de Montmeló con el magnate de las cuatro ruedas es hasta 2011 -Valencia se asegura cuatro ediciones más- pero de todos es conocido el deseo del inglés de inclinarse para el futuro por los ambientes de las ciudades y todo el glamur que ello conlleva y no la frialdad que puede suponer en cuanto a marketing la celebración de un campeonato en un circuito tradicional.
A Ecclestone le ha cautivado el entorno que ha nacido en Valencia con motivo de la Copa América y eso ha encendido no una sino muchas luces de alarma hasta el punto de que desde la Junta de Andalucía de cara a Jerez se llegaron a hacer sin éxito algunos movimientos de última hora para tratar de adelantar en el último tirón la propuesta realizada por la Generalitat Valenciana. (LAS PROVINCIAS)
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