01.06.08
La primera prueba del Gran Premio de Europa en Valencia el próximo 24 de agosto supondrá el "bautismo de cemento" del circuito urbano construido en terrenos del Grao y la marina, pero también condicionará la temporada turística. La tradicional "temporada baja" de la ciudad experimentará un "subidón" el fin de semana del 22 al 24 de agosto y, quizá, toda la oferta turística de la Comunitat ya que, por ejemplo, tres días después, el 27 de agosto, Buñol acoge su célebre "Tomatina" y ya hay agencias de viajes extranjeras que ofrecen "packs" a sus clientes más jóvenes.
De momento, numerosos locales -restaurantes, pero también pubs y discotecas ya que se multiplicarán las fiestas- que normalmente bajan la persiana cambiarán este año sus vacaciones, especialmente en la segunda quincena para tratar de atender a los que vengan atraídos por las carreras. La Federación de Empresarios de Hostelería de Valencia está haciendo un llamamiento entre todo el sector, y no sólo de Valencia, sino en un radio de unos 150 kilómetros a la redonda, para que la segunda quincena de agosto -que había decaído por la crisis económica- esté todo abierto y se mantenga como temporada alta.
Los hosteleros calculan que, si el circuito tiene un aforo de 135.000 personas, los bares y restaurantes de la ciudad reciban ese fin de semana unos 100.000 clientes potenciales (restando los vecinos de Valencia que hayan sacado su entrada) que realicen al menos dos comidas (o cenas) con una media de unos 20 euros. Esto arrojaría una cifra de 10 millones de euros a las cajas de los restaurantes de la ciudad. Pero para el portavoz de la federación, Vicente Pizcueta, la clave no está precisamente en las cifras. La importancia del evento en pleno agosto -con una audiencia de 550 millones de espectadores- es el impacto promocional, la desestacionalización del turismo urbano de Valencia y las posibilidades de extender este efecto temporal y geográficamente.
Los hosteleros entienden que el turismo de sol y playa y el rural deben estar al tanto y aprovechar las sinergias. El objetivo es que el turista que viaje para acudir a las carreras alquile un apartamento en la costa, aproveche para acudir a otras citas y, en definitiva, prolongue su estancia. Una agencia de Australia está organizando un viaje para ver a la vez la carrera y la tomatina que este año será el 27 de agosto. En las páginas web de la F1 hay enlaces con la fiesta de Buñol y en la de la tomatina, con la del circuito. La Federación de Hostelería llama la atención respecto al hecho de que Valencia y su área metropolitana tienen una oferta de 25.000 camas y se espera un mínimo de 100.000 pernoctaciones.
Además, están los entrenamientos previos, por lo que el "desembarco" comenzará el 22 de agosto o incluso antes. Con motivo de la Copa del América, los locales de restauración llegaron a un acuerdo con ACM y las administraciones del Consorcio Valencia 2007 para llevar a cabo una campaña denominada "Bon Vent". Ya está firmada otra similar con motivo de la Volvo Ocean Race en Alicante. Con la Fórmula 1, al estar firmados siete años de carreras, este próximo agosto será una especie de banco de pruebas para ver la respuesta del turismo, de la ciudad y de su capacidad de dar servicio. (LEVANTE-EMV)
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