Mañana comienzan a velocidad de bólido las obras del circuito urbano de Fórmula 1. Deben estar finalizadas dos meses antes del 24 de agosto, fecha en la que se celebrará el Gran Premio. Desde el primer momento, el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, aseguró que las obras tendrían un coste cero para los ciudadanos. Esta fue una de las negociaciones que mantuvo Camps con el magnate de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone.
La Generalitat ejecutará los trabajos que ascenderán a 57,3 millones de euros, cifra que luego será devuelta por los agentes urbanizadores que desarrollarán toda la obra, puesto que el Gran Premio sólo durará dos días, el resto del año el circuito se convertirá en calles por donde pasarán los vecinos del Grao y Nazaret.
Junto a la inversión de los promotores privados, la gestión de la futura marina y de las concesiones portuarias también contribuirá a costear la obra.
Pero lo importante del circuito urbano es que cada año la repercusión económica que se obtendrá alcanzará los 70 millones de euros. Por tanto, en los ocho años que está fijado el contrato se obtendrán unos beneficios de 600 millones.
Desde que en mayo se anunció la celebración del Gran Premio, el proyecto ha ido desarrollándose a gran velocidad, acortando los complejos trámites administrativos y dividiéndolo por partes para avanzar más.
La maquinaria ya está engrasada y a punto de comenzar para levantar un circuito que será el más vanguardista de los construidos hasta el momento, tal y como ha comentado Francisco Camps y la alcaldesa Rita Barberá en numerosas ocasiones.
La obra ascenderá a 57,3 millones, pero con el gasto de los inversores y los beneficios, Valencia espera generar un impacto económico sin precedentes.
Beneficios millonarios también están obteniendo las ciudades donde se ha construido un circuito. Tanto en Oriente Medio como Asia o Europa los efectos han sido multiplicadores. Sin embargo, el coste inicial de la obra fue mucho mayor y fueron sufragados por las arcas públicas de cada país.
El circuito de Baharin en Oriente Medio costó 150 millones de dólares y se puso en marcha en 2004. Fue el primero en construirse en Oriente Medio y revolucionó a todos los magnates árabes que se volcaron con la F1.
El de Turquía fue diseñado por el arquitecto alemán Hermann Tilke y proyectó un trazado que costó 200 millones de euros. Su sinuoso itinerario vuelve locos a los pilotos que en cada curva siempre están a punto de salirse.
El construido en Qatar fue el más barato de los circuitos internacionales y llegó a 60 millones. Cifra muy similar al valenciano y se ejecutó en medio de una zona desiértica. Junto a los problemas de polvo y arena que se generan en la pista, los pilotos de Fórmula 1 deben enfrentarse a unas temperaturas de más de 40 grados y con apenas un 10% de humedad.
Pero la obra más cara ha sido la realizada en China que ascendió a 300 millones de euros. El gobierno chino no escatimó en detalles y ejecutó un circuito con la mejor tecnología del momento.
El diseño también es muy peculiar y representa la cultura de un pueblo que funciona por la simbología. Está pintado de rojo y dorado, colores que representan la fuerza y el poder del emperador. Además, el diseño sinuoso representa una grafía que en chino significa la cima o la cumbre .
De todos estos, el valenciano será el circuito más económico ya que será sufragado por los inversores privados. El Consell ha volcado sus esfuerzos en este gran proyecto porque asegura que relanzará Valencia y la convertirá en las mejores ciudades europeas. (LAS PROVINCIAS)
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