Un frío ordenador ha dado la cifra mágica que pondrá los pelos de punta a todos los aficionados a la Fórmula 1. Hasta 323,3 kilómetros por hora alcanzarán los bólidos en el tramo más rápido del circuito urbano, cuyos detalles presentó ayer el conseller de Infraestructuras, Mario Flores.
Los coches llegarán a esa velocidad justo tras pasar las transversales de la dársena interior y antes de internarse en el barrio del Grao al cruzar la calle Ingeniero Manuel Soto. Flores aseguró que en junio del próximo año estarán todas las obras acabadas, listas para la celebración del primero de los ocho Grandes Premios acordados con el dueño de Formula One Management, Bernie Ecclestone.
Para que todo eso suceda, será necesario adjudicar las obras de urbanización en dos fases. Eso ocurrirá en septiembre, a toda velocidad para que se ajusten los plazos a los deseos de Ecclestone y la empresa gestora del circuito urbano, Valmor Sport. El conseller introdujo en la presentación al secretario de Infraestructuras, Victoriano Sánchez, quien eludió dar una fecha para la primera cita de Valencia con el automovilismo de máximo nivel.
Todo el proyecto del circuito se ha desglosado en una veintena de tramos, para estudiar las zonas de frenada, así como velocidades máximas y mínimas. Los pilotos reducirán a 98 kilómetros por hora en la curva que precederá a la llegada del pit lane, la zona técnica donde se situarán los talleres y el reportaje de combustible, entre otros.
Estos servicios aprovecharán la cercanía de los tinglados, lo que dará un valor añadido al circuito. "En ningún otro lugar hay esta posibilidad", dijo Sánchez para elogiar la arquitectura modernista de los antiguos almacenes portuarios.
La comparación con Montecarlo fue inevitable, aunque los números se inclina a favor de Valencia. Así, el ancho de la calzada será de 14 metros, mucho más que en el trazado monegasco. Eso garantiza la emoción de los adelantamientos y un mejor espectáculo televisivo. Flores comentó que un grupo de comisarios de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) visitaron este martes Valencia, y tras conocer el proyecto y la zona del circuito, otorgaron la aprobación inicial, con felicitaciones incluidas.
"La seguridad y las instalaciones serán de primer nivel y esta felicitación es la primera de las grandes noticias que recibiremos." La segunda será probablemente el beneficio que generará el Gran Premio en Valencia. Los ingresos directos se estiman en 70 millones de euros cada año, mientras que la imagen de la ciudad llegará en potencia a 500 millones de telespectadores.
Y todo eso pasará en una zona donde ahora se ejecuta un trabajo intenso de descontaminación. Los terrenos de los antiguos depósitos de hidrocarburos estarán limpios como una patena a finales de septiembre (por lo menos en parte), justo a tiempo para el inicio de las obras.
Mario Flores, comentó que las obras se iniciarán en octubre y deberán estar listas en junio de 2008. La inversión pública, que asciende ya a más de 40 millones de euros, será un adelanto, a devolver por los promotores inmobiliarios del Grao y las empresas que exploten la marina.
Sánchez explicó las cuatro líneas que se han seguido para llegar al proyecto presentado ayer. Por una parte, era claro que no había ninguna experiencia en el mundo de igual calado, por lo que el trabajo de las consultoras Typsa y Ayesa ha sido pionero, a la hora de desarrollar el dibujo realizado por el alemán Herman Tilke.
Segundo, que el trazado debía reforzar la imagen de Valencia. De ahí el interés en que los coches pasen cerca de la Ciudad de las Artes y rodeen la dársena interior, que se ha beneficiado de una profunda transformación gracias a la Copa América.
La tercera cuestión fue que, al ser urbano, la ciudad no "debía sufrir ningún perjuicio; al margen de la prueba, la ciudad debe seguir su ritmo habitual", comentó el secretario de Infraestructuras.
El último requisito fue la limitación de velocidad, con un máximo de seis kilómetros. Una longitud mayor hubiera aburrido a los más de 100.000 espectadores que verán desde las gradas el espectáculo. En Valencia, una vuelta se dará en 97 segundos escasos, por lo que la tensión se mantendrá a lo largo de toda la carrera automovilística.
Acerca de los días de cierre de calles, en la próxima edición no habrá todavía edificios en el nuevo barrio del Grao. Sí que habrá una afección en la calle J. J. Dómine, donde toda la calzada se utilizará además como una zona de escape al estar cerca de un punto de frenado.
En todo caso, el secretario de Infraestructuras aseguró que los cortes de tráfico serán los "menos posibles", apenas los días de clasificación y de la propia carrera. La logística del circuito, con la ubicación de las gradas, está por adjudicar. (fuente LAS PROVINCIAS)
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